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Humedad y moho en pisos de Granada: cómo pararlo

Condensación, manchas negras y ventanas que lloran en enero. Qué arreglas tú, qué paga el casero y cuándo puedes irte sin penalización.

Diego Espigares6 minConsejos rápidos

Buena parte del parque de pisos de estudiantes de Granada es anterior a 1979, el año de la NBE-CT-79, la primera norma española que obligó a aislar térmicamente los edificios. Súmale unas mínimas de enero de cero a dos grados y la niebla de la vega, y el resultado es previsible: en enero aparece la mancha negra detrás del armario, en la pared que da al patio. La humedad y el moho en un piso de alquiler no son mala suerte ni falta de limpieza: son física de edificio frío, y tienen tres orígenes distintos que se arreglan de tres maneras. Distinguirlos es lo que decide si lo resuelves tú con veinte euros o si es el casero quien tiene que meter obra.

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Por qué los pisos de Granada condensan en enero

El aire caliente aguanta más vapor de agua que el frío. Cuando ese aire cargado —duchas, cocina y cuatro personas respirando— toca una superficie fría, suelta el agua en forma de gotas. Eso es condensación, y necesita dos ingredientes que en Granada se dan juntos: humedad interior alta y paredes frías.

La ciudad pone lo segundo: la inversión térmica de la vega mantiene el ambiente cargado durante días y la mínima nocturna enfría el muro desde fuera. El parque de vivienda pone el resto. Buena parte de los pisos de estudiantes del centro, Camino de Ronda o el Zaidín se levantaron antes de la NBE-CT-79 de 1979, con muro de un pie, ventana de aluminio sin rotura de puente térmico y cristal simple. El resultado es una pared interior a doce grados en una habitación a veinte, que es exactamente el escenario donde crece el moho.

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Condensación, capilaridad o filtración: no es lo mismo

Antes de comprar nada, identifica cuál tienes. La pista está en dónde aparece la mancha.

  • Condensación. Manchas negras en esquinas altas, detrás de muebles pegados a la pared, en el marco de la ventana. Empeora al ventilar poco y mejora al ventilar. La generas tú, la agrava el edificio.
  • Capilaridad. Mancha continua en la parte baja del muro, con el revoco abombado y salitre blanco. Sube desde el terreno. Es del edificio, no tuya.
  • Filtración. Mancha localizada que aparece o crece cuando llueve, o justo debajo del baño del vecino. Viene de una tubería, una cubierta o una fachada.

Solo la primera se corrige con hábitos. Las otras dos son obra, y la obra no la pagas tú.

Lo que puedes arreglar tú en una semana

Si lo tuyo es condensación, esto baja el problema de forma medible y cuesta poco:

  1. Ventilación cruzada de cinco a diez minutos al día, con las ventanas de dos fachadas abiertas a la vez. Renueva el aire sin enfriar los muros, que es lo que pasa si dejas una ventana abierta dos horas.
  2. Extractor del baño encendido durante la ducha y diez minutos después, con la puerta cerrada. Si no hay extractor, ventana abierta y puerta cerrada.
  3. Tapa las ollas al cocinar y usa la campana. Una cocción sin tapa suelta litros de vapor al piso.
  4. Separa los muebles cinco centímetros de la pared fría y no cuelgues ropa a secar dentro sin ventilar.
  5. Mantén la casa entre 19 y 21 grados en lugar de calentar a ratos y dejarla enfriar: los ciclos de frío y calor son los que condensan.

El coste energético de mantener esa temperatura es el otro lado del problema y lo desglosamos en la guía de calefacción y luz en invierno en un piso de Granada. Un deshumidificador ayuda en una habitación concreta, pero consume, y no arregla una filtración.

¿Quién paga la humedad, tú o el casero?

El artículo 21.1 de la LAU obliga al arrendador a realizar todas las reparaciones necesarias para conservar la vivienda en condiciones de habitabilidad, sin derecho a subirte la renta por ello. El artículo 21.4 deja a tu cargo solo las pequeñas reparaciones que exija el desgaste por el uso ordinario. Y el artículo 30 extiende ese artículo 21 también a los contratos de uso distinto de vivienda, es decir, a los de temporada de curso: aquí no te pueden decir que "como es de temporada, no aplica".

La lectura práctica: una filtración, una humedad por capilaridad o una ventana que no cierra son del casero. Repintar tu pared después de un año de uso normal, no. La zona gris —el moho por condensación en un piso mal aislado— se resuelve mirando si el edificio cumple condiciones de habitabilidad o si el problema lo genera un uso anormal.

El artículo 21.3 te impone un deber que conviene cumplir cuanto antes: comunicar al arrendador la necesidad de la reparación en el plazo más breve posible. Hazlo por escrito, con fotos y fecha, aunque ya se lo hayas dicho por teléfono. El reparto completo de averías está en el casero no arregla la caldera: quién paga qué.

Cuándo el piso deja de ser habitable

Hay un punto en el que esto deja de ser una molestia. Si la humedad afecta a la salubridad de la vivienda, tienes dos vías distintas, y conviene no confundirlas porque se activan en momentos opuestos.

Si el casero no repara, el artículo 27.3.a) de la LAU te permite resolver el contrato por la no realización de las reparaciones del artículo 21. Aquí hay un matiz que importa en un piso de curso: el artículo 30 extiende al arrendamiento de temporada los artículos 21, 22, 23 y 26, pero no el 27, así que en ese tipo de contrato la resolución va por el artículo 1124 del Código Civil, el incumplimiento resolutorio general. Mismo fondo, distinto fundamento.

Si el casero sí repara pero la obra te deja sin poder vivir en el piso, entra el artículo 26 de la LAU: cuando la ejecución de obras de conservación hace inhabitable la vivienda, puedes suspender el contrato mientras duren o desistir de él sin indemnización alguna. Es la vía para las obras en marcha, no para el casero que no las empieza.

En paralelo va la vía administrativa: los servicios municipales de salud pública y la inspección urbanística del Ayuntamiento de Granada pueden requerir al propietario si la vivienda no reúne condiciones de habitabilidad.

Antes de invocar cualquiera de ellas, ten el expediente montado:

  • Fotos fechadas.
  • Un burofax con acuse de recibo pidiendo la reparación.
  • Un parte médico, si el moho ya te está afectando.

Marcharte del piso sin ese respaldo te expone a que te reclamen las rentas que quedaban por pagar.

Lo que hay que mirar en la visita de septiembre

Ver una humedad en septiembre es difícil, porque en septiembre no hay. Aun así, hay señales que delatan el invierno que viene:

  • Una pared recién pintada solo en la parte baja o solo en una esquina.
  • Olor a cerrado que no se va al ventilar.
  • Silicona negra en el baño.
  • Ventana de aluminio sin rotura de puente térmico y cristal simple.
  • Orientación norte de la habitación que te ofrecen.

Pregunta sin rodeos si ha habido humedades y qué se hizo.

Ese repaso, con el resto de comprobaciones, está ordenado en el checklist para visitar un piso de estudiante en Granada.

Y ahora, ¿qué haces?

Si ya tienes la mancha, empieza identificando el tipo con la pista de dónde aparece, aplica la semana de ventilación cruzada y, si no mejora o si es capilaridad o filtración, manda un escrito al casero con fotos fechadas ese mismo día. Si estás en la fase de buscar, filtra por pisos exteriores y bien orientados en el listado de habitaciones y pisos en Granada y compara zonas en los hubs del Centro, donde el parque es más antiguo y el aislamiento, peor.

Cuando estés listo

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Diego Espigares

Redactor universidad

Diego Espigares

Empezó como becario en una inmobiliaria y acabó cansado de ver estafas. Ahora escribe lo que le hubiera gustado leer cuando llegó a Granada con 18 años. Cubre vida universitaria, transporte y trucos de novato.

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